Clínica Cervantes

Neuromoduladores

MEDICINA ESTÉTICA

Neuromoduladores

Tratamiento médico-estético con toxina botulínica para suavizar determinadas arrugas de expresión preservando la naturalidad y expresividad del rostro.

ARRUGAS DE EXPRESIÓN

¿Qué son los neuromoduladores?

Los neuromoduladores, como la toxina botulínica, se utilizan en medicina estética para actuar temporalmente sobre la actividad de determinados músculos faciales responsables de las arrugas de expresión.

Gestos cotidianos como fruncir el ceño, levantar las cejas o sonreír hacen que determinados músculos se contraigan repetidamente. Con el paso del tiempo, estos movimientos pueden hacer más visibles líneas en zonas como la frente, el entrecejo o el contorno de los ojos.

El tratamiento permite modular esta actividad muscular para suavizar determinadas arrugas dinámicas, sin aportar volumen al rostro.

En Clínica Cervantes realizamos tratamientos con neuromoduladores y toxina botulínica en Linares tras una valoración médico-estética previa.

EXPRESIÓN FACIAL

¿Qué zonas podemos tratar con neuromoduladores?

Frente: Para suavizar las líneas horizontales relacionadas con la gesticulación.

Entrecejo: Permite tratar las líneas de expresión que aparecen al fruncir el ceño.

Patas de gallo: Ayuda a suavizar las arrugas dinámicas que aparecen alrededor de los ojos al sonreír.

Maseteros y bruxismo: La toxina botulínica en los maseteros puede utilizarse para reducir temporalmente la actividad de estos músculos en determinados pacientes con bruxismo, ayudando a disminuir la sobrecarga muscular.

EXPRESIÓN Y NATURALIDAD

Beneficios de los neuromoduladores

Los neuromoduladores permiten tratar determinadas arrugas relacionadas con la actividad muscular sin aportar volumen ni modificar las proporciones del rostro.

Beneficios

Indicado para

PREVENCIÓN Y EXPRESIÓN

¿Cuándo empezar con los neuromoduladores?

A partir de los 25 años es frecuente que algunas personas comiencen a interesarse por los neuromoduladores para prevenir que determinadas líneas de expresión se marquen progresivamente. Sin embargo, la edad por sí sola no determina cuándo empezar.

La indicación dependerá de cada persona: de su forma de gesticular, de la fuerza de su musculatura facial, de la intensidad de las contracciones y de si las líneas comienzan a permanecer visibles incluso cuando el rostro está en reposo.

Por eso, dos personas de la misma edad pueden necesitar planteamientos completamente diferentes. La valoración permite determinar si existe indicación y qué tratamiento resulta adecuado.

¿Y en casos de bruxismo?

Cuando la toxina botulínica se utiliza sobre los músculos maseteros por una indicación funcional, como determinados casos de bruxismo, la edad estética deja de ser el criterio principal.

En estos casos, conviene valorar el problema cuando aparecen los síntomas, ya que el objetivo no es únicamente estético, sino reducir la hiperactividad muscular y la sobrecarga asociada. La indicación debe establecerse tras una valoración profesional.

RESULTADOS Y DURACIÓN

¿Y cuánto dura el efecto?

A diferencia del ácido hialurónico, el efecto de los neuromoduladores con toxina botulínica no es inmediato. Los cambios aparecen progresivamente y el resultado puede valorarse aproximadamente entre 1 y 2 semanas después del tratamiento.

Mientras disminuye temporalmente la actividad de los músculos tratados, se reduce la contracción repetitiva que contribuye a formar y profundizar determinadas arrugas de expresión. Esto permite que las líneas dinámicas se suavicen y puede ayudar a evitar que se marquen cada vez más con el paso del tiempo.

El efecto es temporal y habitualmente se mantiene alrededor de 3-4 meses, aunque la duración puede variar según la fuerza muscular, la gesticulación, la zona tratada y la respuesta de cada paciente.

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Preguntas frecuentes

¿Los neuromoduladores pueden dejar el rostro sin expresión?

El objetivo no es paralizar completamente el rostro, sino modular la actividad de determinados músculos. Una correcta valoración permite adaptar el tratamiento a la fuerza muscular y expresividad de cada paciente, buscando suavizar las líneas de expresión sin perder naturalidad.

El efecto es temporal. Con el paso de los meses, el músculo recupera progresivamente su actividad habitual. Dejar de realizar el tratamiento no provoca que las arrugas empeoren de repente ni genera dependencia.

 

Generalmente se recomienda evitar el ejercicio físico intenso durante las primeras horas posteriores al tratamiento. El profesional indicará las pautas que deben seguirse según las zonas tratadas y las características de cada paciente.

Sí. Son tratamientos diferentes y pueden resultar complementarios. Los neuromoduladores actúan principalmente sobre la actividad muscular, mientras que el ácido hialurónico permite trabajar otros aspectos como volúmenes, proporciones o determinadas arrugas. La necesidad de combinarlos dependerá de la valoración facial.

La duración puede variar según factores como la fuerza muscular, el metabolismo, la zona tratada, la expresividad facial y las características individuales. Por eso, dos pacientes que reciben un tratamiento similar no tienen necesariamente la misma evolución.

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